De los niños es el reino de los cielos

Cuando éramos niños conquistábamos el mundo con los valores que había en nuestro corazón. En la adolescencia perdimos esos valores, y ahora en nuestra madurez podemos recuperarlos. Este es un viaje donde la niñez y la madurez viajan juntas. El principal propósito de estas esculturas, es el relacionar el tiempo y el espacio de esas dos etapas y fusionarlas usando como medio mi experiencia con Dios, el barro y el fuego.